Vicente es un gato callejero, de barrio. Llegó a nuestra puerta a partir de que Tina y Rocco empezaron a salir en las noches. Es un gato muy noble, llegó muy sucio y no lo dejábamos entrar a casa. Estaba lleno de bolas de pelo y a veces con mugre como de taller mecánico. Le dábamos de comer en la puerta e iba y venía. Un día llegó con la patita fracturada y gracias a una chica que se dedica a rescatar animales lo llevamos al veterinario dónde le puso una férula. Como tenía una patita con una uña rota e infactada, le estuvimos dándo antibiótico durante una semana. Vicente es un gato de calle. No soportaba estar en casa, sólo pudo una semana. Luego lo dejamos ir. Va y regresa. Ya duerme en casa, pues está limpio. Aunque le gusta revolcarse en el pasto y la tierra. Hace unos días Vicente se quitó la férula, pero ya habían pasado las dos semanas que el veterinario dijo que debía tenerla. Es un gato mucho mayor que Tina y Rocco, con quien se lleva bien, son indiferentes uno del otro pero no pelean. Pero Tina siempre le hecha bronca, pero Vicente ni se inmuta. Es un huésped recurrente en nuestro sillón.
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